Día 38

Éxodo 26:1-27:21

El santuario

26 1 »Haz el santuario con diez cortinas de lino fino y de lana teñida de púrpura, carmesí y escarlata, con dos querubines artísticamente bordados en ellas.

2 Todas las cortinas deben medir lo mismo, es decir, doce metros y medio de largo por un metro con ochenta centímetros de ancho.[1]

3 »Cose cinco cortinas, uniendo la una con la otra por el borde, y haz lo mismo con las otras cinco.

4 En el borde superior del primer conjunto de cortinas pon unas presillas de lana teñida de púrpura, lo mismo que en el borde del otro conjunto de cortinas.

5 En las cortinas del primer conjunto pon cincuenta presillas, lo mismo que en las cortinas del otro conjunto, de modo que cada presilla tenga su pareja.

6 Haz luego cincuenta ganchos de oro para que las cortinas queden enganchadas una con otra, de modo que el santuario tenga unidad de conjunto.

7 »Haz once cortinas de pelo de cabra para cubrir el santuario a la manera de una tienda de campaña.

8 Todas ellas deben medir lo mismo, es decir, trece metros y medio de largo por un metro con ochenta centímetros de ancho.[2]

9 Cose cinco cortinas en un conjunto, y las otras seis en otro conjunto, doblando la sexta cortina en la parte frontal del santuario.

10 »Haz cincuenta presillas en el borde de la cortina con que termina el primer conjunto, y otras cincuenta presillas en el borde de la cortina con que termina el segundo.

11 Haz luego cincuenta ganchos de bronce y mételos en las presillas para formar el santuario, de modo que éste tenga unidad de conjunto.

12 Las diez cortinas tendrán una cortina restante, que quedará colgando a espaldas del santuario.

13 A esta cortina le sobrarán cincuenta centímetros[3] en cada extremo, y con esa parte sobrante se cerrará el santuario.

14 »Haz para el santuario un toldo de piel de carnero, teñido de rojo, y para la parte superior un toldo de piel de delfín.

15 Prepara para el santuario unos tablones de acacia, para que sirvan de pilares.

16 Cada tablón debe medir cuatro metros y medio de largo por setenta centímetros de ancho,[4]

17 y contar con dos ranuras para que cada tablón encaje con el otro. Todos los tablones para el santuario los harás así.

18 Serán veinte los tablones para el lado sur del santuario.

19 »Haz también cuarenta bases de plata para colocarlas debajo de los tablones, dos bases por tablón, para que las dos ranuras de cada tablón encajen en cada base.

20 Para el lado opuesto, es decir, para el lado norte del santuario, prepararás también veinte tablones

21 y cuarenta bases de plata, y pondrás dos bases debajo de cada tablón.

22 Pondrás seis tablones en el lado posterior, que es el lado occidental del santuario,

23 y dos tablones más en las esquinas de ese mismo lado.

24 Estos dos tablones deben ser dobles en la base, quedando unidos por un solo anillo en la parte superior. Haz lo mismo en ambas esquinas,

25 de modo que haya ocho tablones y dieciséis bases de plata, es decir, dos bases debajo de cada tablón.

26 »Prepara también unos travesaños de acacia: cinco para los tablones de un costado del santuario,

27 cinco para los del costado opuesto, y cinco para los del costado occidental, es decir, para la parte posterior.

28 El travesaño central deberá pasar de uno a otro extremo, a media altura de los tablones.

29 Recubre de oro los tablones, y haz unos anillos de oro para que los travesaños pasen por ellos. También debes recubrir de oro los travesaños.

30 Erige el santuario ciñéndote al modelo que se te mostró en el monte.

31 »Haz una cortina de púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, con querubines artísticamente bordados en ella.

32 Cuélgala con ganchos de oro en cuatro postes de madera de acacia recubiertos de oro, los cuales levantarás sobre cuatro bases de plata.

33 Cuelga de los ganchos la cortina, la cual separará el Lugar Santo del Lugar Santísimo, y coloca el arca del pacto detrás de la cortina.

34 Pon el propiciatorio sobre el arca del pacto, dentro del Lugar Santísimo,

35 y coloca la mesa fuera de la cortina, en el lado norte del santuario. El candelabro lo pondrás frente a la mesa, en el lado sur.

36 »Haz para la entrada del santuario una cortina de púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, recamada artísticamente.

37 Para esta cortina prepara cinco postes de acacia recubiertos de oro, con sus respectivos ganchos de oro, y funde para los postes cinco bases de bronce.

 

El altar de los holocaustos

27 1 »Haz un altar de madera de acacia, cuadrado, de dos metros con treinta centímetros[1] por lado, y de un metro con treinta centímetros de alto.

2 Ponle un cuerno en cada una de sus cuatro esquinas, de manera que los cuernos y el altar formen una sola pieza, y recubre de bronce el altar.

3 Haz de bronce todos sus utensilios, es decir, sus portacenizas, sus tenazas, sus aspersorios, sus tridentes y sus braseros.

4 Hazle también un enrejado de bronce, con un anillo del mismo metal en cada una de sus cuatro esquinas.

5 El anillo irá bajo el reborde del altar, de modo que quede a media altura del mismo.

6 Prepara para el altar varas de madera de acacia, y recúbrelas de bronce.

7 Las varas deberán pasar por los anillos, de modo que sobresalgan en los dos extremos del altar para que éste pueda ser transportado.

8 El altar lo harás hueco y de tablas, exactamente como el que se te mostró en el monte.

 

El atrio

9 »Haz un atrio para el santuario. El lado sur debe medir cuarenta y cinco metros[2] de largo, y tener cortinas de lino fino,

10 veinte postes y veinte bases de bronce. Los postes deben contar con empalmes y ganchos de plata.

11 También el lado norte debe medir cuarenta y cinco metros de largo y tener cortinas, veinte postes y veinte bases de bronce. Los postes deben también contar con empalmes y ganchos de plata.

12 »A todo lo ancho del lado occidental del atrio, que debe medir veintidós metros y medio,[3] habrá cortinas, diez postes y diez bases.

13 El lado oriental del atrio, que da hacia la salida del sol, también deberá medir veintidós metros y medio.

14 Habrá cortinas de siete metros[4] de largo, y tres postes y tres bases a un lado de la entrada,

15 lo mismo que del otro lado.

16 »A la entrada del atrio habrá una cortina de nueve metros[5] de largo, de púrpura, carmesí, escarlata y lino fino, recamada artísticamente, y además cuatro postes y cuatro bases.

17 Todos los postes alrededor del atrio deben tener empalmes y ganchos de plata, y bases de bronce.

18 El atrio medirá cuarenta y cinco metros de largo por veintidós metros y medio de ancho,[6] con cortinas de lino fino de dos metros con treinta centímetros de alto, y con bases de bronce.

19 Todas las estacas y los demás utensilios para el servicio del santuario serán de bronce, incluyendo las estacas del atrio.

 

El aceite para el candelabro

20 »Ordénales a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva, para que las lámparas estén siempre encendidas.

21 Aarón y sus hijos deberán mantenerlas encendidas toda la noche en presencia del Señor, en la Tienda de reunión, fuera de la cortina que está ante el arca del pacto. Esta ley deberá cumplirse entre los israelitas siempre, por todas las generaciones.

 

 

Mateo 25:1-30

Parábola de las diez jóvenes

1 »El reino de los cielos será entonces como diez jóvenes solteras que tomaron sus lámparas y salieron a recibir al novio.

2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes.

3 Las insensatas llevaron sus lámparas, pero no se abastecieron de aceite.

4 En cambio, las prudentes llevaron vasijas de aceite junto con sus lámparas.

5 Y como el novio tardaba en llegar, a todas les dio sueño y se durmieron.

6 A medianoche se oyó un grito: “¡Ahí viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!”

7 Entonces todas las jóvenes se despertaron y se pusieron a preparar sus lámparas.

8 Las insensatas dijeron a las prudentes: “Dennos un poco de su aceite porque nuestras lámparas se están apagando.”

9 “No —respondieron éstas—, porque así no va a alcanzar ni para nosotras ni para ustedes. Es mejor que vayan a los que venden aceite, y compren para ustedes mismas.”

10 Pero mientras iban a comprar el aceite llegó el novio, y las jóvenes que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas. Y se cerró la puerta.

11 Después llegaron también las otras. “¡Señor! ¡Señor! —suplicaban—. ¡Ábrenos la puerta!”

12 “¡No, no las conozco!”, respondió él.

13 »Por tanto —agregó Jesús—, manténganse despiertos porque no saben ni el día ni la hora.

 

Parábola de las monedas de oro

14 »El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes.

15 A uno le dio cinco mil monedas de oro,[1] a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad. Luego se fue de viaje.

16 El que había recibido las cinco mil fue en seguida y negoció con ellas y ganó otras cinco mil.

17 Así mismo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil.

18 Pero el que había recibido mil fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

19 »Después de mucho tiempo volvió el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

20 El que había recibido las cinco mil monedas llegó con las otras cinco mil. “Señor —dijo—, usted me encargó cinco mil monedas. Mire, he ganado otras cinco mil.”

21 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

22 Llegó también el que recibió dos mil monedas. “Señor —informó—, usted me encargó dos mil monedas. Mire, he ganado otras dos mil.”

23 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! Has sido fiel en lo poco; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

24 »Después llegó el que había recibido sólo mil monedas. “Señor —explicó—, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido.

25 Así que tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Mire, aquí tiene lo que es suyo.”

26 Pero su señor le contestó: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Así que sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido?

27 Pues debías haber depositado mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo hubiera recibido con intereses.

28 » ”Quítenle las mil monedas y dénselas al que tiene las diez mil.

29 Porque a todo el que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia. Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

30 Y a ese siervo inútil échenlo afuera, a la oscuridad, donde habrá llanto y rechinar de dientes.”

 

Salmo 31:1-8

1 En ti, Señor, busco refugio; jamás permitas que me avergüencen; en tu justicia, líbrame.

2 Inclina a mí tu oído, y acude pronto a socorrerme. Sé tú mi roca protectora, la fortaleza de mi salvación.

3 Guíame, pues eres mi roca y mi fortaleza, dirígeme por amor a tu nombre.

4 Líbrame de la trampa que me han tendido, porque tú eres mi refugio.

5 En tus manos encomiendo mi espíritu; líbrame, Señor, Dios de la verdad.

6 Odio a los que veneran ídolos vanos; yo, por mi parte, confío en ti, Señor.

7 Me alegro y me regocijo en tu amor, porque tú has visto mi aflicción y conoces las angustias de mi alma.

8 No me entregaste al enemigo, sino que me pusiste en lugar espacioso.

 

Proverbios 8:1-11

Llamado de la sabiduría

1 ¿Acaso no está llamando la sabiduría? ¿No está elevando su voz la inteligencia?

2 Toma su puesto en las alturas, a la vera del camino y en las encrucijadas.

3 Junto a las puertas que dan a la ciudad, a la entrada misma, grita a voz en cuello:

4 «A ustedes los hombres, los estoy llamando; dirijo mi voz a toda la humanidad.

5 Ustedes los inexpertos, ¡adquieran prudencia! Ustedes los necios, ¡obtengan discernimiento!

6 Escúchenme, que diré cosas importantes; mis labios hablarán con justicia.

7 Mi boca expresará la verdad, pues mis labios detestan la mentira.

8 Las palabras de mi boca son todas justas; no hay en ellas maldad ni doblez.

9 Son claras para los entendidos, e irreprochables para los sabios.

10 Opten por mi instrucción, no por la plata; por el conocimiento, no por el oro refinado.

11 Vale más la sabiduría que las piedras preciosas, y ni lo más deseable se le compara.