Día 12

DÍA 12


Génesis 26:17 – 27:46
26:17E Isaac se fue de allí, y acampó en el valle de Gerar, y habitó allí.  18  Y volvió a abrir Isaac
los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos habían
cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre los había
llamado.  19  Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas
vivas,  20  los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por
eso llamó el nombre del pozo Esek, [a]  porque habían altercado con él.  21  Y abrieron otro pozo, y
también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna. [b]   22  Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no
riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot, [c]  y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y
fructificaremos en la tierra.
23  Y de allí subió a Beerseba.  24  Y se le apareció Jehová aquella noche, y le dijo: Yo soy el Dios de
Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y te bendeciré, y multiplicaré tu
descendencia por amor de Abraham mi siervo. 25  Y edificó allí un altar, e invocó el nombre de
Jehová, y plantó allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo.
26  Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército.  27  Y les
dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre
vosotros?  28  Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová está contigo; y dijimos: Haya ahora
juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y haremos pacto contigo,  29  que no nos hagas mal,
como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz;
tú eres ahora bendito de Jehová.  30  Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.  31  Y se
levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidió, y ellos se despidieron de él
en paz.  32  En aquel día sucedió que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuevas acerca del
pozo que habían abierto, y le dijeron: Hemos hallado agua.  33  Y lo llamó Seba; por esta causa el
nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este día.
34  Y cuando Esaú era de cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a Basemat
hija de Elón heteo;  35  y fueron amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.
Jacob obtiene la bendición de Isaac
27 Aconteció que cuando Isaac envejeció, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vista, llamó a
Esaú su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.  2  Y él dijo: He aquí ya soy viejo,
no sé el día de mi muerte.  3  Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y
tráeme caza; 4  y hazme un guisado como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te
bendiga antes que muera.  5  Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se
fue Esaú al campo para buscar la caza que había de traer.
6  Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con
Esaú tu hermano, diciendo:  7  Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en
presencia de Jehová antes que yo muera. 8  Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te
mando. 9  Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos
viandas para tu padre, como a él le gusta;  10  y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te
bendiga antes de su muerte.  11  Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es
hombre velloso, y yo lampiño.  12  Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré
sobre mí maldición y no bendición.  13  Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición;
solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.  14  Entonces él fue y los tomó, y los trajo a su madre;
y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba.  15  Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su
hijo mayor, los preciosos, que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor;  16  y cubrió sus
manos y la parte de su cuello donde no tenía vello, con las pieles de los cabritos;  17  y entregó los
guisados y el pan que había preparado, en manos de Jacob su hijo.
18  Entonces este fue a su padre y dijo: Padre mío. E Isaac respondió: Heme aquí; ¿quién eres, hijo
mío?  19  Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: levántate
ahora, y siéntate, y come de mi caza, para que me bendigas.  20  Entonces Isaac dijo a su hijo:

¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque Jehová tu Dios hizo que la
encontrase delante de mí.  21  E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres
mi hijo Esaú o no.  22  Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de
Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.  23  Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas
como las manos de Esaú; y le bendijo. 24  Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo
soy. 25  Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se
la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.  26  Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y
bésame, hijo mío.  27  Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo,
diciendo:
Mira, el olor de mi hijo,Como el olor del campo que Jehová ha bendecido; 28  Dios, pues, te dé del
rocío del cielo,Y de las grosuras de la tierra,Y abundancia de trigo y de mosto. 29  Sírvante pueblos,Y
naciones se inclinen a ti;Sé señor de tus hermanos,Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,Y benditos los que te bendijeren. 30  Y aconteció, luego que Isaac
acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú
su hermano volvió de cazar.  31  E hizo él también guisados, y se los llevó a su padre, y le dijo:
Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga. 32  Entonces Isaac su padre
le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.  33  Y se estremeció Isaac
grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes
que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito.  34  Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó
con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío. 35  Y
él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición. 36  Y Esaú respondió: Bien llamaron su
nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoderó de mi primogenitura,y he aquí
ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí?  37  Isaac respondió y
dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus
hermanos; de trigo y de vino le he provisto; ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío?  38  Y Esaú
respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a
mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. 39  Entonces Isaac su padre habló y le dijo:He aquí, será
tu habitación en grosuras de la tierra,Y del rocío de los cielos de arriba; 40  Y por tu espada vivirás, y
a tu hermano servirás; Y sucederá cuando te fortalezcas,Que descargarás su yugo de tu cerviz.
Jacob huye de Esaú
41  Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su
corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.  42  Y fueron dichas
a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor; y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo:
He aquí, Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte. 43  Ahora pues, hijo mío,
obedece a mi voz; levántate y huye a casa de Labán mi hermano en Harán,  44  y mora con él
algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;  45  hasta que se aplaque la ira de tu
hermano contra ti, y olvide lo que le has hecho; yo enviaré entonces, y te traeré de allá. ¿Por qué
seré privada de vosotros ambos en un día?  46  Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a
causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como estas, de las hijas de esta
tierra, ¿para qué quiero la vida?


Mateo 9:1-17
Jesús sana a un paralítico(Mr. 2.1-12; Lc. 5.17-26)
9 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.  2  Y sucedió que le
trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten
ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 3  Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí:
Este blasfema.  4  Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en
vuestros corazones?  5  Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir:
Levántate y anda?  6  Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para
perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu
casa.  7  Entonces él se levantó y se fue a su casa.  8  Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a
Dios, que había dado tal potestad a los hombres.
Llamamiento de Mateo (Mr. 2.13-17; Lc. 5.27-32)
9  Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los
tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió.  10  Y aconteció que estando él sentado
a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron

juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos.  11  Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los
discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?  12  Al oír esto Jesús,
les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.  13  Id, pues, y aprended lo que
significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a
pecadores, al arrepentimiento.
La pregunta sobre el ayuno(Mr. 2.18-22; Lc. 5.33-39)
14  Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos
ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?  15  Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que
están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el
esposo les será quitado, y entonces ayunarán.  16  Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido
viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.  17  Ni echan vino nuevo en odres
viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero
echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.


Salmo 10:16-18
10:16Jehová es Rey eternamente y para siempre;De su tierra han perecido las naciones. 17  El
deseo de los humildes oíste, oh Jehová;Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,
18  Para juzgar al huérfano y al oprimido,A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de
la tierra.


Proverbios 3:9-10
3:9Honra a Jehová con tus bienes,Y con las primicias de todos tus frutos; 10  Y serán llenos tus
graneros con abundancia,Y tus lagares rebosarán de mosto.